English
CASA REAL DE BUCAY,
PRIMERA CAPITAL DE ABRA
Se llama en Bucay Casa Real a un arco monumental completo con sus columnas y capiteles, y con el escudo y la corona del reino de España por cimera. Construido con un alma de mortero cubierta de ladrillos, fue la entrada de un fuerte militar, desaparecido hace mucho tiempo, encaramado en un acantilado sobre el río Abra en los confines orientales del pueblo. El fuerte tuvo que ver con la creación en 1846 de Abra como provincia segregada de Ilocos y de Bucay como su capital. Aparte del arco monumental de hoy, no quedan del fuerte si no unas pocas pilas desparramadas de ladrillos. El arco se encuentra en un estado precario desde el terremoto de 1991 que desoló las ciudades de Baguio y Cabanatúan. La foto muestra una grieta en la mitad del arco que pudiera venirse abajo, Dios no lo quiera, al siguiente tifón o terremoto.

La Casa Real es una estructura singular que resalta:

  • La creación de Abra como provincia independiente en 1846;
  • La institución de Bucay como su primera capital;
  • El carácter estratégico de Bucay. Siendo la población más oriental de Abra, separada de las estribaciones de la Cordillera por el ancho río Abra y encaramada por el este sobre de él, fue natural la elección de Bucay como la base de la primera línea defensiva contra los Tinguianes de los montes vecinos;
  • La aplicación de la arquitectura militar española del siglo XIX, incorporada en el diseño de la población, para servir las necesidades de seguridad de los tiempos.
Con el título Arquitectura Filispana en Peligro (Manila, 2002,) se publicó en forma de libro una selección de ponencias del Primer Congreso Internacional de Arquitectura Filispana. “En peligro” describe muy apropiadamente el arco elegante del siglo XIX que los bucaeños llaman Casa Real. Forma parte de una larga lista de estructuras históricas de Filipinas que en palabras de Javier Galván del Instituto Cervantes en el prólogo al libro “son víctimas de calamidades naturales, de la negligencia y hasta de la destrucción intencionada.”

Solo a riesgo de una pérdida irreparable se podría ningunear la importancia de la restauración y conservación de la Casa Real de Bucay y sus alrededores. Cada esfuerzo por recobrar y mantener los iconos del patrimonio cultural de Filipinas es crucial, porque, también en palabras Galván, “este patrimonio constituye un bien común” y “ayuda a explicar quiénes somos y de dónde venimos.”

Fuerte General Martínez y Casa Real: el arco y las ruinas

El dibujo, basado en el plano de Bucay de Tajonera de 1848, da una buena idea de sus instalaciones.  El primer Gobernador de Abra, Ramón Tajonera, modificó algunas de estas instalaciones para acomodar en ellas las oficinas de la Casa Real, como se llamaba entonces al Gobierno Provincial.

Llamado Fuerte General Martínez en sus días de apogeo, fue un complejo de edificaciones militares importantes. La leyenda del plano indica con precisión su extensión en antiguas medidas castellanas: como 110 metros de frente y 73 de fondo, un poco más de tres cuartos de hectárea. El Capitán Don Ramón Tajonera, primer gobernador de Abra, organizó en el sitio militar la Casa Real o gobierno provincial, reforzando su caracter militar con la función de desarrollo de la recién creada provincia de Abra. Para formar una idea de su naturaleza y organización se debe empezar por una mirada al Plano de Bucay dibujado bajo Tajonera al acabar la tarea de construir el pueblo de Bucay en 1848. El dibujo a la derecha, basado en el plano, detalla los elementos del fuerte con más claridad.

El fuerte del plano estaba rodeado de una empalizada de madera y cañas, con garitas elevadas en las cuatro esquinas. Hoy solo se conserva su puerta principal construida a mortero y ladrillo (foto al principio del artículo) que se llama Casa Real. Dentro del fuerte se encontraban la casa de los oficiales (dos pequeñas pilas de ladrillos de los postes de su entrada siguen sufriendo abandono dentro y a la izquierda de la puerta principal, foto de abajo), cuartel de tropa, dos cocinas en edificios separados, un camarín (almacén) de tabaco, la casamata de la artillería, dos cuadras de caballos y un reloj de sol. Fuera de la pared este cerca del camarín de tabaco y encima del río se encuentra una plataforma donde estacionar temporalmente la carga del transporte fluvial. Había una pequeña puerta en la pared conectando la plataforma con el camarín.

Dos vistas al sitio en febrero y marzo del 2006 revelaron en detalle la existencia de las ruinas desmoronadas de las dependencias del fuerte cubiertas en su mayor parte por vegetación espesa (ver el mapa con la localización de las ruinas.) La primera fue en compañía de Sra. Gemma Cruz Araneta que videograbó el viaje de descubrimiento y semanas más tarde lo presentó en su programa semanal de TV Only Gemma durante la transmisión del 27 de Febrero del 2006 con el título intrigante “Secretos de Bucay.”

En el área donde el plano coloca la casa de los oficiales, detrás de las ruinas de dos postes de ladrillo (foto a la izquierda) que posiblemente marquen el dintel de la puerta, se encuentran residuos de una pared de ladrillo de unos 19 metros y de una habitación interior. El plano sugiere que la casa de oficiales tenía dos alas en forma de “L,” estos dos postes y la habitación pudieran ser parte del ala lateral paralela al y cerca de la valla oeste del fuerte.  Si fuera así, entonces el ala de la fachada ha desaparecido por completo. En frente de donde se pudiera encontrar la fachada hay una curiosa estructura baja de ladrillo con forma de rombo de unos dos metros de lado con la parte superior en forma de tejado, mi conjetura es que se trata de un elemento ornamental para plantas con algo en el medio, la bandera del fuerte por ejemplo, o quizás la base para la cara de un reloj de sol, solo que el plano asigna un lugar diferente para él.

Hay otros dos grupos evocativos de ruinas. Uno es un monumento roto que hubo de ser una aguja de ladrillo (foto de la derecha). Debió tener dos metros de altura y consiste en una base cuadrada de un metro de lado sobre la que se erigió una aguja de sección octagonal de 75 cm de base y de diámetro disminuyente con la altura. La aguja se quebró cerca de la base y al caer se rompió en tres trozos, dos de las cuales se pueden ver en la foto. El sitio donde se encuentra esta ruina está en el área donde el plano pone el reloj de sol del fuerte. Aunque la aguja parece demasiado gruesa para ser la de un reloj de sol el hecho de que esté allí sugiere la posibilidad o al menos que fuera el soporte de la aguja real del reloj, posiblemente de madera –razón por la que ha desaparecido-, y cuya sombra solía marcar silenciosamente las horas en Bucay. Otra posibilidad es que buera el soporte del palo de la bandera, solo que el palo de la bandera en el plano está algo lejos de la aguja caída.

La otra estructura es una plataforma escalonada, más bien masiva (foto de la izquierda.) tiene un interior de cantos de río y mortero cubierto de ladrillo. Mide 8.4 por 6.5 m. y no es má de un metro de alta en una esquina. La solidez de la plataforma y su posición en relación a los esquemas del plano sugieren que se trata de la casamata de la artillería del fuerte (ver dibujo.)

El plano muestra una plataforma fuera de la valla este del fuerte justo encima de un acantilado casi vertical sobre el río conectada con el interior del fuerte por una puerta pequeña cerca del camarín de tabaco (ver dibujo.) Debió ser la plataforma donde se depositaba el tabaco después de desembarcarlo. Se subiría el tabaco desde el río a la plataforma para trasladarlo por el pequeño portón al camarín.

De la valla circundante no queda nada. Manuscritos con relatos de destrozos por tifones, permisos y presupuestos de obras de reparación en el fuerte sugieren que la valla era una empalizada de madera y cañas. El plano también muestra dos intrigantes estructuras a los lados y fuera de la entrada al fuerte marcadas como “palomares,” lo que sugiere que el sistema de comunicación militar (quizás también civil) se basaba en palomas mensajeras -¿el primer sistema de comunicación de Abra?

En 1848, el año en que se hizo el plano, no había Casa Real en Bucay aunque el Gobernador Tajonera expresara la necesidad de una en carta al Gobierno de Manila con fecha de 23 de diciembre del mismo año. En ella Tajonera expone la necesidad de construir una en Bucay pero dados los costos y la insuficiencia de recursos sugiere que en lugar de construir, se habiliten las dependencias del fuerte para oficinas del gobierno provincial o Casa Real, como así se hizo. Nunca se construyó un edificio independiente para ello. Se puede leer la historia de la habilitación de la casa de oficiales del fuerte como Casa Real en The fort as Casa Real. El trabajo de habilitación se hizo de acuerdo con planos que Tajonera envió al gobierno de Manila para su autorización, pueden verse estos planos y su interpretación por un arquitecto contemporáneo en las láminas 7 a 12 de un estudio más extenso de este webmaster sobre la Casa Real de Bucay.

El fuerte de Bucay desapareció hace mucho, y lo que es más triste, ha caído por completo en el olvido. Todas sus instalaciones, con excepción del arco de entrada, se han desvanecido con el tiempo y lo que único que queda en el pueblo no es el recuerdo del fuerte sino de la Casa Real, el nombre que los vecinos continúan dando al emblemático arco. Lo que las paredes del fuerte encerraban está hoy invadido por al menos dos residencias privadas y una pocilga, además de una vegetación que crece descontrolada. En parte por ello, los vecinos de Bucay tienen una idea muy borrosa, en el mejor caso, de lo que fue su Casa Real o su función, y mucho menos idea de su circunstancia histórica. Si añadimos a ello el precario estado de conservación del arco llamado Casa real, se entenderá bien por qué se hace imperativo instituir remedios inmediatos. En primer lugar para frenar el estado de deterioro creciente, negligencia y limbo legal del complejo;  después para revivir la memoria histórica de Bucay y por último para restaurar el fuerte total o parcialmente, devolviéndole la importancia que merece en el pueblo.

El primer paso para remediar este estado de cosas es determinar los hechos históricos investigando en los fondos documentales que existen en Filipinas. Esta investigación ha de cubrir las áreas siguientes:

  • El establecimiento de Bucay como pueblo y su desarrollo hasta la institución de Abra como provincia y Bucay como su primera capital (antes de 1846)
  • La creación de Abra como provincia y Bucay como su capital en 1846, y los planes y razones que hubo para ello
  • Los cambios que estos acontecimientos efectuaron en Bucay: la transformación económica, política, militar y arquitectónica del pueblo.
Esta búsqueda no solamente hará pública la historia de Bucay, olvidada de la gran mayoría, sino que proporcionará también las pautas que pudieran gobernar recuperación y restauración de los elementos físicos de su pasado, su carácter arquitectónico.

Con la ayuda de una subvención para la investigación del Spanish Program for Cultural Cooperation (SPCC,) el autor finalizó en Julio del 2007 un trabajo de investigación de un año sobre la Casa Real de Bucay con el título Casa Real de Bucay, 1st Capital of Abra (Casa real de Bucay, 1a Capital de Abra.) El estudio tiene como base casi exclusivamente manuscritos existentes en los Archivos Nacionales de Filipinas, hasta ahora inéditos. El curioso lector puede acceder al trabajo completo editado para la Web en

Casa Real de Bucay: 1st Capital of Abra

 
Si no ve un menú a la izquierda,
pinche nuestra página
Jose R. Perdigon; Diciembre, 2006
Ultima revisión Mayo, 2009
Enviar comentarios a jrperdigon@yahoo.com